miércoles, 13 de julio de 2011

Viñetas 2011:Guido Crepax


Una exposición de Valentina se podrá ver en Viñetas.



Nacido en 1932 en Milán y fallecido en 2003 en la misma ciudad. Realizó su primer cómic cuando tenía 12 años, pero no sería hasta 1965 que, desde las páginas del número 2 de la revista Linus, comenzaría a publicar las historias de Neutron, personaje de personalidad secreta y extraños poderes paralizantes, que rapidísimamente quedó eclipsado por su novia, Valentina, que se haría dueña y señora de las historias y que se convirtió en un icono gráfico de los años sesenta y setenta.



Antes de su debut profesional en el mundo de las viñetas, y desde muy joven, Crepax había realizado un amplio trabajo como ilustrador. Portadas de libros, discos y campañas publicitarias (ganó la Palma de Oro de la Publicidad con su trabajo para la compañía Shell), además de colaboraciones gráficas en revistas especializadas, como Tempo Medico, habían motivado el que nunca ejerciese como arquitecto, carrera de la que se graduó en 1957.



Las tareas de ilustración en el mundo de la discografía y los libros no la abandonó nunca, y habría de compaginarla de continuo con su labor como autor de cómic. Practicó también la litografía, el diseño de vestuario escénico y el diseño de ropa y muebles.


Su obra ha sido traducida a numerosas lenguas y es continuamente reeditada. Ganó numerosos premios pero el siempre dijo que prefería ver publicado un nuevo libro suyo que cualquier premio.




Junto a las historias del personaje Valentina, Crepax creó otros personajes femeninos, menos conocidos pero también interesantes, Belinda, Bianca y Anita son las más destacadas. Su primer cómic publicado en libro fue la ficción científica de piratas espaciales llamada “La astronave pirata”, una pequeña joya del cómic juvenil.




La vertiente en que Crepax llegó a un público verdaderamente numeroso (Valentina es un icono y un personaje trascendental en la historia del cómic para lectores cultivados, no un éxito de ventas) fue con sus adaptaciones literarias, fundamentalmente las basadas en literatura pícara y erótica. “Historia de O”, “Enmmanuelle”, “Justine, Juliette y La Venus de las pieles”, lo acreditan.




Lejos de la literatura galante, sus adaptaciones de obras de Edgar Allan Poe, Robert Louis Stevenson, Henry James o Franz Kafka (explendida versión de El proceso), muestran a un lector intuitivo y a un maestro del arte de convertir la literatura en literatura dibujada.




Valentina Roselli, es una obra maestra. Un personaje que nacido en 1942, y que los lectores encontramos por primera vez en 1965, irá envejeciendo en tiempo real (al contrario que la mayoría de los personajes de las viñetas que permanecen eternamente jóvenes), hasta que en 1995 dejaremos de saber de ella, cuando tiene 53 años.



El virtuosismo de Crepax en la labor del montaje y distribución de las viñetas en la página, su apropiación del ralentí, el montaje analítico y cualquier solución distributiva que le permitiese ejercer un control absoluto del tiempo narrativo, fueron lo que lo empujó a la fama en el comienzo de su carrera.




Pero fue la capacidad para contar la vida de una mujer trabajadora, es fotógrafa, madre, y de un fuerte carácter independiente, cuyas aventuras suceden en sus sueños, o su imaginación, y por cuya mente el doctor Sigmund Freud se hubiese paseado con pasión, que el autor Guido Crepax será recordado y es admirado.




Valentina no puede leerse en episodios salteados; necesita la continuidad y el orden de lectura. El autor contó la vida de una mujer creíble y deseable, con el recurso de la intrusión de lo fantástico, subconsciente, como intrusión enriquecedora en un trabajo de corte realista.



Valentina es una obra de un genio, que exige un lector atento y entregado, con ganas de saber y disfrutar.



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